«Uno nunca vuelve a ser el mismo después de
experimentar la magia de un viaje».
Claroscuros

Ushuaia es mucho más que la Ciudad del Fin del Mundo, título “compartido” desde 2019 con Puerto Williams, Chile.
«Ushu» es ese lugar donde un 31 de diciembre vas a pasar tu cena de Fin de Año con mucho frío, lluvia y un viento que te hace olvidar la estación del año que estás transitando; es ese rincón donde vas a codearte con extranjeros de todo el mundo que decidieron recorrer tierras patagónicas por tiempo indefinido; es la ciudad que te muestra que cada estación tiene su encanto, porque así como el invierno trae la nieve que te bloquea cualquier sendero que quieras caminar, las otras estaciones reflejan una combinación de colores que vas a querer desesperadamente fijar en tu mente aunque la memoria te juegue una mala pasada; es el sol pleno de solo una treintena de días al año, porque las nubes y la lluvia luchan sin descanso por instalarse en ese cielo que, de lo contrario, sería maravillosamente azul y límpido.
Ushuaia es ese amanecer simétrico que de tan perfecto no parece real.
También es el refugio de muchos corazones rotos que escaparon al Fin del Mundo para mitigar sus penas. Más de un enamorado sufriente cree que, estando allí por un tiempo, va a poder superar las penas de amor.
Lejana, intensa, mágica… te va a atrapar de tal modo que querrás visitarla más de una vez…





Isla Negra (Chile)








Chile










Que el 2025 represente un gran viaje…
Viajar debe de ser uno de los más grandes placeres de la vida. La mayoría de las personas coincide, además, en que «es lo único que te vas a llevar». Seguramente sea así.
Cada persona decidirá el destino y la forma, los acompañantes (que puede llegar a ser la propia alma) y un sinfín de variantes que contribuyen a que sea un viaje de ensueño desde el mismo instante en que uno está preparando su equipaje.
Una de las emperatrices más bellas y más famosas que la historia tuvo, Sissí de Baviera (1837-1898) no se cansaba de repetir que el viaje comenzaba en el mismísimo momento en que uno comenzaba a imaginarlo. Así se viajaba desde mucho antes, proyectando esa aventura maravillosa que comenzaría de un momento a otro.
La vida también es un viaje, y cada año que comienza los viajeros (y no necesariamente turistas) renovamos nuestras esperanzas y expectativas para poder transitar este camino con los menos sobresaltos posibles. A medida que los años pasan, nuestros deseos se vuelven tal vez más sencillos y pedimos aquellas cosas que puedan hacernos felices en nuestro presente, nuestra cotidianeidad.
Cada viajero sabrá entonces con qué equipaje viajará… si mantiene el mismo que viene llevando desde años anteriores, si aprende a viajar de modo más liviano, si cambia los destinos y las formas. Está en cada uno de nosotros imaginar y poner este viaje en movimiento, sobre todo teniendo en cuenta que, justo en este viaje, no existe el pasaje de regreso.

Turquía / Estambul





Turquía / Estambul





Egipto IV










Egipto III










Egipto II










Egipto










Italia
Italia la bella…









Francia








Inglaterra
Inglaterra es un país de ensueño, pero, al igual que Alemania, no es perfecto sino serio. Funciona. Para los que estamos acostumbrados a vivir en la intensidad, el caos, la incertidumbre y muchos matices más como los de la sociedad argentina, un país así podría representar un respiro en el medio de nuestra vorágine cotidiana. También nos llevaría a analizar por qué nosotros no podemos lograr determinadas cosas a nivel sociedad, cuando contaríamos con muchos elementos como para hacerlo, pero este no es ni el espacio ni el momento para entrar en una discusión que deje de lado el placer de los viajes.
Las personas son amables y educadas. No existirá tal vez la posibilidad de un diálogo amigable como pasaría con los latinos o los griegos (estos últimos, dignos argentinos europeos), pero tendrán la voluntad de ayudarte en lo que te haga falta. No necesitan semáforos: solo basta con que apoyes la punta de los dedos de tu pie en la calle para que los autos paren a cinco metros tuyo y te hagan una especie de reverencia con la mano para mostrarte que te están cediendo el paso. Aun en los lugares de mayor tráfico.
¿El clima? No existe más la lluvia permanente que todo lo nubla, lo entristece y lo apaga. ¿Llueve? Por supuesto. Inglaterra tiene una posición geográfica que hace que la lluvia sea una parte inherente de su realidad, pero también tiene temperaturas infernales donde creés que estás en Rosario en enero y no en Londres en julio. El calor y la humedad llegan a agobiar, sobre todo en estos últimos diez años.
¿Los precios? Carísimo. Aun para ellos. Confiesan que, en muchos casos, se les hace difícil subsistir. ¿Un consejo para nosotros? No pienses en pesos. Convertir sería sufrir.
¿Y entonces? Inglaterra es un país bellísimo, con su historia, sus lugares, su literatura, su música, su arte. No creas que se trata de un país estructurado, de personas frías, donde todo es perfecto y nada está fuera de lugar. Conocelo y maravillate. Existe un quiebre en algún punto que te muestra más de una cara: ingleses que conviven con inmigrantes; un idioma elegante teñido de expresiones callejeras, lugares distinguidos atravesados por un soplo de modernidad que no te parecerá inglés pero que lo es; tanta gente a favor de la monarquía como en contra; platos que representan a pueblos más que variados. Nueva York siempre se ha caracterizado por su cosmopolitismo. Londres no se queda atrás.
Con sus problemas, sus inquietudes, su crisol de razas, se las ingenian para tener una sociedad lo más ordenada posible. Si se puede, es una experiencia para no perder.
Londres es, por supuesto, la frutilla del postre. Pero existe otro lugar que se roba el corazón de muchos y que solo está a dos horas en tren: Stratford-upon-Avon (Stratford sobre el Río Avon), donde el genial William Shakespeare nació y falleció. Este «pueblo-mercado medieval» combina la historia, la literatura, la arquitectura y el turismo de un modo tal que el viajero se sentirá realmente en la época de este gran escritor. Tiene una población estimada de 31.000 habitantes (2020) y si bien existen las escapadas de un día, tal vez necesites un poco más de tiempo para recorrerlo.
¿Qué se puede ver? 1) La casa de Shakespeare. En este lugar nació y creció el dramaturgo más importante de la literatura británica. Abierta al público desde hace 250 años, todavía hoy se puede pisar el suelo original, ver el comedor familiar o las habitaciones en las que pasó los primeros cinco años de casado con Anne Hathaway. 2) La granja de Mary Arden. Fue el hogar de infancia de la madre de Shakespeare. Aquí podrás trasladarte a la realidad de una granja Tudor de verdad, con sus aromas, vistas y sonidos. 3) Hall’s Croft. Esta elegante casa Tudor es donde vivió la hija mayor de Shakespeare, Susanna, con su marido, el médico Dr. John Hall. Su hogar está decorado con opulencia y en el jardín hay una gran variedad de hierbas medicinales. 4) El «cottage» (la cabaña) de Anne Hathaway. En este precioso cottage con tejado de paja vivía Anne Hathaway antes de casarse con William Shakespeare. 5) Nash House y New Place. Una junto a la otra, Nash House fue propiedad de la nieta de Shakespeare, Elizabeth, y de su primer marido, Thomas Nash; mientras que New Place fue la casa en la que se estableció el escritor cuando ya era famoso y en la que vivió los últimos años de su vida hasta su muerte en 1616 (el mismo año que Cervantes). 6) Holy Trinity Church. En la Iglesia de la Santísima Trinidad están enterrados William Shakespeare, su mujer Anne Hathaway, su hija Susanna y el Dr. John Hall. Las tumbas están en el interior del templo. 7) Royal Shakespeare Company y teatros. El hogar de una de las compañías de teatro más importantes del mundo. Aquí es posible ver obras de Shakespeare todo el año. Finalmente, no te pierdas caminar y admirar el estilo Tudor de la arquitectura en general o caminar y relajarte a orillas del río Avon.
Hagas lo que hagas, en algún punto te sentirás viviendo en otra época. Tantos años han pasado, y, sin embargo, Shakespeare continúa siendo un autor más que actual por los temas que atravesaron su literatura: el amor, los celos, la traición, la muerte… Tanto años han pasado; tanta vigencia sigue teniendo…


Estados Unidos
¿Visitar Estados Unidos? Sí. Estoy convencida de que se necesita conocer para juzgar. ¿Volver? Seguramente, si bien cada viajero decidirá dependiendo de sus gustos. Lo cierto es que este país ofrece aristas más que diferentes: el crisol de razas, la variedad y la fascinación en New York; la historia, la arquitectura y la elegancia en Washington; las playas, la movida nocturna y el consumo en Miami; el glamour, la fama y el entretenimiento en Los Ángeles, Hollywood, Beverly Hills, Bel Air… Características tan diversas en una sola tierra hacen que este país se vuelva complejo, controversial, atractivo.
Podría perderme en datos geográficos e históricos. Es el tercer país de extensión geográfica más grande del mundo, después de Rusia y Canadá, si bien esta información puede diferir un poco según la fuente. No tendría sentido ahondar en información fáctica porque este artículo se volvería largo y agobiante. Sí me gustaría mencionar algunos aspectos que matizan la vida del viajero.
Los edificios, especialmente en New York, merecen mi primer comentario. Pararse en una esquina y mirar el cielo te llevarán a un momento de gran asombro y pérdida del aliento. Los cielos celestes quedan desdibujados con estas torres que, de tan altas, se erigen no solo de modo imponente sino también monstruoso. Hay que experimentarlo. El gentío, el ruido, todo pasa a un segundo plano si te podés abstraer y quedarte inmóvil en una esquina y mirar hacia arriba…
El concepto de comodidad también está a la orden del día. Una casa de clase media tiene el equipamiento necesario para poder vivir sin necesidades y sin problemas, por lo menos, los que sean cotidianos. Existen algunas situaciones curiosas con las que uno podría no estar de acuerdo: en un día de sol pleno, no hace falta abrir las ventanas de par en par para permitir la ventilación porque existe un regulador de temperatura en el interior que la acomodará de modo preciso; en un día de sol pleno también, la ropa no se tiende afuera porque se la pasa de un lavarropas a un secarropas en un abrir y cerrar de ojos…
Quiero resaltar además el lema de la tierra de las oportunidades, una frase que no ha perdido vigencia pero que se ha vuelto irónica en un país que cuenta con más armas que habitantes, donde el estar en guerra es una condición natural (porque la guerra es en territorios extranjeros), en el cuál la discriminación es una constante pero no solo del blanco hacia el negro, sino del blanco hacia el latino (porque a este se lo considera de otra raza) y del negro «oscuro» hacia el negro «claro», por nombrar algunas posibilidades. Aun así, y cada día más, están también los norteamericanos que reconocen estos problemas (nada fácil en una sociedad como tal) y buscan mejorar las condiciones de vida de toda una población, por lo menos, alzando sus voces.
Finalmente, los inmigrantes. Parte del mundo entero parece estar en este país. Hay un sinfín de historias de personas que buscaron una vida mejor, que quisieron probar otros horizontes, que escaparon de la opresión de sus tierras, que se animaron a ir tras algún amor. Tantas vivencias como personas que las cuentan. ¿Qué pasó con el idioma de origen? ¿Aprendieron inglés o se quedaron con la lengua materna? No se puede dar una sola explicación. Las personas que están en actividades que requieren interacción, han aprendido inglés. El nivel adquirido depende de los intereses y las necesidades. Las que están insertas en su colectividad y se mueven en un círculo mucho más cerrado, lo hablan poco y nada. Alguien alguna vez dijo que, así como Estados Unidos es la tierra de las mil y una lenguas, también podía ser la tierra de la incomunicación. Quienes sí manejan el idioma sin excepción son sus hijos. Van a la escuela, interactúan, se enamoran, forman nuevas familias donde la nacionalidad y el idioma son lo de menos.
Como se verá, es muy complejo homogeneizar una tierra atravesada por un sinfín de características tan disímiles. Vale la pena conocerla porque podrás experimentar multiculturalismo, paisajes, música, comida, literatura, pintura, desarrollo científico y tecnológico. No podrás escapar a las controversias, a las disparidades, a las incoherencias. Para concluir, el norteamericano es nacionalista: con imperialismo, con guerras, con imposición, con educación, con justicia, no deja de pensar que su país es el sitio del sueño americano tal cual lo definió el historiador James Truslow Adams (1878-1949) en 1931: «La vida debería ser mejor y más rica y llena para todas las personas, con una oportunidad para todo el mundo según su habilidad o su trabajo, independientemente de su clase social o las circunstancias de las que proviene.»
Eduardo Galeano (1940-2015) también lo precisó de manera insuperable, según creo yo, cuando dijo «“La hazaña norteamericana no tendría explicación si no hubiera sido animada, desde el principio, por el más ardiente de los nacionalismos.”


Jordania
Ir a Eilat, la ciudad en el sur de Israel donde bucear en el Mar Rojo puede ser el Paraíso mismo, implica a su vez una escapada a Jordania. Y hablar de este país significa referirse a Áqaba y Petra.
Seguramente no serán muchas las personas que piensen en estos destinos como prioritarios sino que serán más combinados con otros que sí lo sean, pero la sorpresa y la emoción que se sienten al conocer lugares así son indescriptibles.
Áqaba es una ciudad que se encuentra en el punto más austral de Jordania, en el golfo de Áqaba, una entrada del Mar Rojo, al este de la frontera entre Jordania e Israel en el golfo. Es el único puerto de Jordania. La ciudad más cercana justamente es Eilat.
Si yo deseara en este espacio hacer un raconto histórico, tendría que hablar de tiempos prebíblicos, del rey Salomón y la construcción de una base naval a solo 3 km de donde se encuentra la ciudad moderna, de los romanos que la utilizaron como su puerto comercial, del Imperio bizantino que la transformó en la sede de un obispado, de Mahoma que la volvió una estación importante para los musulmanes egipcios que hacían su peregrinación hacia La Meca, de los cruzados, de los musulmanes otra vez, de los otomanos, de los turcos que la volvieron un puesto estratégico en la Primera Guerra Mundial, de los árabes que la tomaron nuevamente… y de la posibilidad de un nuevo comienzo cuando Jordania se independizó en 1946.
Un párrafo intentó resumir años de historia, con sus idas, venidas, luchas… tratando de reflejar que esta ciudad portuaria ha sido un importante punto en las rutas de Asia, África y Europa por más de 5500 años.
Pero hay mucho más. Con un vasto e interesante abanico de vida marina que incluye más de mil especies de peces y 200 de coral, el Mar Rojo es también el hogar de manta rayas, tortugas marinas y delfines. Así como los aviones permiten conocer un mundo que está por demás de alto, el buceo da la posibilidad de observar otro mundo con respeto y sensibilidad. Bucear puede volverse una experiencia que el viajero amante de la naturaleza va a querer repetir una y otra vez…
Los jordanos, por su parte, son amables con los viajeros. Viven del turismo. Tienen tiempo para preguntar, interesarse y responder. Su tierra ha estado atravesada por tantos pueblos que han adquirido la habilidad de la versatilidad y el respeto a la diferencia…


Finalmente, Petra, del griego πέτρα que significa «piedra». Tiene el poder de quitarte las palabras. Antigua ciudad del Oriente Próximo excavada en la roca, se la llama también «la ciudad rosa» por el color único de su faja montañosa, Constituye un rico conjunto arqueológico del tiempo de los nabateos, que combina elementos orientales y occidentales. Fue además un importante cruce de caminos de las rutas comerciales de la antigüedad, gracias a que ofrecía una buena canalización de aguas y condiciones de seguridad.
Templos, tumbas, túneles, presas y canales se combinan con un paisaje único de arenisca, una piedra tornasol que otorga gamas del rosa, el anaranjado y el amarillo. El conjunto arqueológico comprende El Siq o El Pozo (puerta de Petra); Al Khasneh o El Tesoro de Petra; Ad Deir o El Monasterio; Las Tumbas Reales (Tumba de Urna, Tumba del Palacio, Tumba Corintia y Tumba de la Seda); La Calle de las Fachadas; El Teatro de Petra y El Gran Templo de Petra.
El Siq es el camino principal por el cual se llega a la ciudad de Petra. Se trata de un camino serpenteante abierto entre la roca de arenisca, que tiene 1,2 kilómetros de extensión. El ancho máximo del camino alcanza unos 3 metros y su profundidad respecto a la altura de las rocas puede ser de hasta 70 metros. Todos estos son datos numéricos, importantes, pero datos. El momento real que te quita la respiración es cuando poco antes de llegar a la ciudad, decidís caminar lentamente de espaldas y recién te das vuelta cuando sabés que vas a quedar enfrentada a El Al-Khasneh o El Tesoro de Petra (más allá de que no sepas nombres en ese momento). El lugar es tan pero tan bello, tan imponente, tan majestuoso, que sí no vas a poder emitir sonido.
Necesitás tiempo para recorrerla. Si leíste de antemano, mucho mejor para no marearte y poder relacionar todo ese pasado tan cargado de historia y ese presente que solo es rocoso, pero que cobra vida ante tu imaginación.
Es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1985, e integra la lista de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo desde 2007.
Los vendedores del lugar, tan característicos del mundo árabe, merecen un comentario aparte. Son respetuosos en su trato pero insisten. Cuando descubren que hablás español, te dicen «Hola, hola, Coca Cola». Poco después descubrís que uno de sus camellos se llama Antonio Banderas y otro Ricky Martin. La globalización tiene sus ventajas y desventajas. Te invitan además al juego del regateo. No podés escapar a esa situación porque ante tu primer «no», la pregunta es «¿Cuánto querés pagar?» Puede resultar difícil si nunca lo hiciste, no te animás al principio, pero al fin y al cabo, es tan parte de la cultura como tomar café árabe o comer baklava. ¿Qué pasa en general? Terminás pagando mucho menos del precio original, lo cual te hace sentir contenta porque creés haber aprendido rápido. En realidad, ese precio final es el precio original. En fin, es parte del juego y lo terminás aceptando porque forma parte del folklore del lugar. Pero, y quiero insistir en esto, son respetuosos. Alguno hasta te regala un amuleto para que, según sus creencias, estés protegida en tu vida.
Petra es un lugar sublime. Cuesta incluso asimilar cómo fue su construcción. Y así no sea tu destino prioritario, no te la pierdas si estás a poca distancia. Vale la pena.


El Siq, la Puerta de Petra

Al-Khasneh o Tesoro de Petra

Al-Khasneh o Tesoro de Petra / El Siq, la Puerta de Petra

Ad Deir o El Monasterio
Grecia
El paraíso sí que está en la tierra.
Grecia no es en vano la tierra de los dioses. Su gente, su historia, sus paisajes, su música, su comida. La belleza de sus mares. Cuna de la filosofía y referente de la mitología.
¿Qué se podría decir de este país que no se haya publicado o dicho ya en un sinfín de sitios y programas turísticos o de interés general?
Limita al norte con Albania, la antigua República Yugoslava de Macedonia y Bulgaria; al este con el mar Egeo y Turquía; al oeste con el mar Jónico y al sur con el Mediterráneo.
La Grecia moderna tiene su origen en la civilización de la antigua Grecia, cuna de la civilización occidental. Para Occidente es el lugar de nacimiento de la democracia, la filosofía occidental, los Juegos Olímpicos, la literatura y el estudio de la historia, la política y los más importantes principios de las matemáticas y la ciencia. El Estado griego moderno, que comprende la mayor parte del núcleo histórico de la civilización griega, se estableció en 1830, luego de una guerra de independencia del Imperio otomano. El legado de su larga historia se refleja en el arte, la arquitectura, la gastronomía, la literatura y otros aspectos culturales.
Pero Grecia es mucho más que esta información geográfica o histórica. Los griegos se caracterizan por una solidaridad particular: en otros lugares, los locales pueden responder con amabilidad cuando el viajero se siente perdido; aquí, son ellos los que se acercan a ofrecer su ayuda. Un simple diálogo al lado del mar deriva en una invitación a compartir un almuerzo con toda una familia que se mostrará encantada de ofrecerte lo que preparó para pasar el día en la playa; sentarte en el mismo sofá en un hotel hará que comiencen una charla animada donde conocerás sus ideologías.
Muchas veces se los ha llamado la Argentina de Europa. Son trabajadores, pero también disfrutan de las fiestas y las reuniones. Se preguntan una y otra vez cómo pueden tener la condición precaria actual cuando fueron la tierra gloriosa de Alejandro Magno. Siguen adelante por más que consideren, vaya la similitud, «que el país ya no tiene arreglo».
Les gusta mucho el español. Créase o no, lo conocieron a través de novelas argentinas y mexicanas que desembarcaron allí veinte años atrás. Esa situación causó un entusiasmo sorprendente por aprender la lengua de Jorge Luis Borges y Octavio Paz.
Y tienen inmigrantes, muchos. Hay sectores de Atenas que ya parecieran pertenecer a las minorías. Afganistán, Argelia, Irán, Irak, Pakistán, Palestina, Siria… y la lista continúa. Hay sectores de la población que entienden y aceptan la ayuda al refugiado; otros, rechazan todo contacto con el extranjero que se ha asentado en sus tierras. Estos inmigrantes son, en general, respetuosos. Tienen en claro que su residencia allí es frágil y quieren vivir en paz, porque justamente vienen de lugares signados por la violencia. Un tema por demás de complejo para este espacio. Además, ya pareciera haberse vuelto una problemática mundial sin miras de una solución a corto plazo.
¿Ir a Grecia? Sin duda. ¿Volver? Una y otra vez. Su encanto pareciera no acabarse. Es una tierra que muta, como bien lo dijo uno de sus sabios: Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río.




Palestina
Si Israel es complejo de entender, Palestina no se queda atrás. Este país, reconocido y rechazado como tal según el país del mundo al que se le pregunte, tiene poco más de cinco millones de habitantes y está conformado por las regiones de Cisjordania y la Franja de Gaza.
Cisjordania es la parte de mayor tamaño y en ella se encuentran la capital, Jerusalén Este, y el gobierno. Su punto más bajo es el Mar Muerto, un lugar imperdible. La foto más que famosa de los turistas que leen el diario mientras flotan en esa densísima salinidad sin posibilidad de hundirse es una simple realidad que no cabe en la cabeza de muchos. La Franja de Gaza, por su parte, es una estrecho territorio con una densidad poblacional altísima que goza de un clima templado gracias a la influencia marítima del Mar Mediterráneo.
Palestina tiene tres espacios culturales considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: el lugar de nacimiento de Jesús, incluida la Iglesia de la Natividad y la Ruta de Peregrinaje en Belén (2012); su tierra de olivares y viñas, y en concreto el paisaje cultural del sur de Jerusalén, representado especialmente en las terrazas de Battir (2014); y la Ciudad Vieja de Hebrón (2017).
Es verdad que es un territorio de conflicto, pero, en el mundo actual, la inseguridad está a la orden del día en cualquier rincón del planeta. Cada persona decidirá hasta dónde quiere arriesgarse. Sí es un hecho que el turismo internacional, previo a la pandemia, había crecido de modo notorio. La hospitalidad de su gente, la gastronomía (comida deliciosa y artísticamente elaborada), su cultura.
Una vez más, no puedo ser objetiva al hablar de una tierra en donde dejé buenos conocidos que me dieron lo mejor de sí cuando viví en Israel. No todo el mundo, sea de uno u otro lado, quiere la guerra. La Orquesta West-Eastern Divan de Daniel Barenboim es un claro ejemplo de esta elección. Lograr la paz es posible si predomina el diálogo sobre la violencia.



Esta foto icónica muestra a A’ed Abu Amro de 20 años (2018) en su lucha por la libertad palestina.
Israel
La fascinación de Israel radica en su gran complejidad. Y el haber vivido allí durante un mes y medio por una beca de estudio marcó un antes y un después muy significativo en mi vida.
Se podrían decir tantas cosas de este país que resultarían mareadoras: judíos, musulmanes y católicos conviviendo en una porción muy pequeña de tierra y en una situación que ha fluctuado entre la paz y la guerra desde siempre… y, que tal vez, dolorosa y tristemente, continúe así a lo largo de los años.
Con sus 9 millones de habitantes, no deja de sorprender por su variedad y por una historia que se remonta a tiempos bíblicos. Se necesita más de una lectura para entender y asimilar una cultura atravesada, en su conformación, por pueblos tan similares como diferentes, tan afines como enemigos. Un país cuyas fronteras son con el Líbano en el norte, Siria en el noreste, Cisjordania (Palestina) y Jordania en el este, la Franja de Gaza (Palestina) y Egipto en el suroeste. Al oeste, con el Mar Mediterráneo. Podés estirar tu mano y ya estás en un país vecino.
Jerusalén es el corazón histórico; Tel Aviv, el económico; Haifa, el industrial. Eilat es un centro de vacaciones donde bucear en el Mar Rojo te dará una de las experiencias más apasionantes por el mundo acuático que vas a descubrir. La región de Galilea. Las ciudades de Belén y Nazaret. El río Jordán. Todos estos lugares tienen un especial valor para los católicos. Los kibutz, comunas agrícolas, son únicas en el mundo. El Mar Muerto merece un comentario aparte porque está situado en el punto más bajo de la tierra.
La gastronomía también es variada: comprende los alimentos y métodos de cocción que abarcan tres mil años de historia. Durante todo este tiempo, estas tradiciones han recibido las influencias de Asia, África y Europa, tanto religiosas como étnicas.
Las personas también merecen un comentario aparte. Muchas nacieron allí, pero muchas se asentaron a partir de la creación del país en 1948. Llegaron de todas partes del mundo. Así como hablan hebreo, también hablan el idioma de los países de donde provienen. En un hogar, entonces, podés escuchar tres idiomas que sean lengua materna (el padre con uno, la madre con otro y los hijos con otro) y hasta cuatro si se habla otro por aprendizaje. Es muy loco todo. Tan loco como maravilloso. Y sus historias de vida son muy interesantes.
Por eso y por mucho más, Israel invita a que lo visites. No puedo ser objetiva al hablar de un lugar en el cual viví, pero conocerlo te va a sorprender. Vale la pena.
BolivLa fascinación de Israel radica en su complejidad.
Europa

Cualquier país europeo puede ser el origen de esta foto. Un candado de amor es un candado colocado en un puente, cerca, puerta, o accesorio público, significativo para una pareja enamorada, para simbolizar su amor. En general se escriben sobre el candado los nombres o iniciales de los integrantes de la pareja, y una vez cerrado el candado, se tira la llave para simbolizar el amor inquebrantable. Desde la década de 2000, los candados de amor han proliferado en varios lugares alrededor del mundo. Con frecuencia son tratados como basura o acto de vandalismo por las autoridades municipales, ya que existe algún costo para su eliminación.
La historia de los candados de amor se remonta a un melancólico cuento serbio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que menciona el puente Ljubavi («El Puente del Amor») en el pueblo balneario de Vrnjačka Banja. Una maestra de escuela llamada Nada, que era de Vrnjačka Banja, se enamoró de un oficial serbio llamado Relja. Después de comprometerse, Relja tuvo que ir a la guerra a Grecia, donde se enamoró de una mujer de Corfú. Como consecuencia, Relja y Nada rompieron su compromiso. Nada nunca se recuperó de ese golpe devastador, y después de cierto tiempo, murió debido a esa gran pena de amor. Como las jóvenes mujeres de Vrnjačka Banja querían proteger sus propios amores, empezaron a escribir sus nombres junto con los de sus seres queridos en candados y los colocaron en el puente en donde Nada y Relja solían encontrarse.
En el resto de Europa, los candados de amor comenzaron a aparecer entonces a principios de la década del 2000. Las razones no son claras y varían dependiendo del lugar. De todos modos, e independientemente de cuán exacto sea su origen, no hacen más que reflejar la esperanza de una pareja enamorada: Ojalá este amor dure… En el momento de cerrar el candado, tal vez no se tenga en cuenta que los amores mutan, se marchitan, renacen o prosperan. Sea cual fuere el devenir de ese amor, los humanos no debemos olvidar que quien tiene la capacidad de amar, podrá hacerlo una y otra vez. Por supuesto, cada ocasión será distinta porque transitamos momentos diferentes de nuestra vida, pero vaya sorpresa el día que descubrimos que siendo adultos podemos amar tan intensamente o con mucha más sinceridad de lo que lo hicimos en la juventud…
Cada candado tiene su historia atravesada por un sinfín de matices que caracterizan al amor…
Bolivia


Qué no es Bolivia. En verdad, es una caja de sorpresas. No podés no conocer y experimentar su cultura.
El paisaje surge como una continuación de nuestro norte, pero si tenés la oportunidad de recorrerla, te encontrarás no solo con la montaña sino también con el desierto y con el bosque. Vas a cerrar los ojos contemplando un paisaje y los vas a abrir estando frente a otro.
Bolivia es su gente: amable, servicial, paciente, trabajadora, que se permite interesantes dosis de alcohol en días festivos. En agosto, para la fiesta de la Independencia, el pueblo sale a la calle y baila, baila. Los cordones están iluminados con faroles que ven pasar a los grupos de mujeres con trajes típicos que se mueven con una sincronía absoluta. Es su comida: deliciosa, sabrosa, elaborada. Es su religión, donde la fe y la devoción son mucho más fuertes que cualquier atisbo de raciocinio. Es la altura, donde la aceleración del corazón y el dolor de cabeza no están en tu imaginación.
Comparte con Perú el Lago Titicaca, el lago más alto del mundo. Estar a su orilla es estar frente a una masa de agua tan celeste y cristalina que podés perderte en ella. Pero también podés perderte en la inmensidad del Salar de Uyuni, la salina más grande del planeta. Es el legado de un lago prehistórico que se secó y dejó un paisaje desértico de casi 11,000 km cuadrados de sal blanca brillante.
El Alto, en otra época parte de La Paz, ahora se ha convertido en una ciudad independiente, por lo tanto, es una de las más jóvenes del país y también una de las más pobladas. ¿Cómo ir de La Paz a El Alto? Usando la red de teleféricos más grande de todo el mundo: estás en Bolivia, no en Europa. Fascinante. Alguna empresa suiza y otra austríaca hicieron sus aportes para construirlo.
No te pierdas Bolivia, y, sobre todo, no te la pierdas en un presente que no está contaminado por lo extranjero. Convertite en viajero y descubrila. Te va a emocionar.
Alemania

Alemania no es solo tierra de germanos. Seguramente, cuando escuchamos hablar de este país, la primer imagen que se nos viene a la mente es la de personas altas, esbeltas, rubias, por demás de serias y estructuradas. Un soplo del recuerdo del nazismo con todas sus atrocidades también puede atravesarnos. Estas características existen, pero no son las únicas. Alemania tiene una población turca numerosa e importante. Los árabes también están presentes. Ambos grupos -al igual que otros- se mezclan con los alemanes de un modo que a más de uno le parecería sorprendente.
Alemania resulta fascinante para quien pueda tener una mirada mucho más profunda y no tan acotada. Tal vez Julio Velasco (entrenador de la Selección Argentina de vóley / Medalla de Oro Juegos Panamericanos / Toronto 2015, además de otros títulos ganados) haya dado una de las mejores definiciones de este país: «Se piensa que el orden atenta contra la creatividad, y en realidad, es todo lo contrario. Del marxismo al psicoanálisis, de Beethoven a la filosofía, los alemanes han dado infinidad de muestras de creatividad».
«¿Por qué se confunde la capacidad de vivir en el despelote con la creatividad? -continúa-. Son dos cosas diferentes. Nosotros tenemos una gran capacidad para vivir en el despelote porque hay mucho despelote en el lugar en donde vivimos, entonces, hay que sobrevivir. Pero, no vivir en este contexto no significa que la persona no pueda ser creativa. Tal vez tener un poco más de orden nos permitiría potenciar nuestra creatividad».
Alemania no es un país perfecto, pero sí serio. Su gente, sus paisajes, su lengua (tan rústica o tosca como cautivante o desafiante), su historia, su arte, su comida… en fin, su cultura, romperá todas tus estructuras y prejuicios si podés situarte ante ella con una apertura mental lo suficientemente amplia que te permita visualizar el abanico de posibilidades que esta tierra representa.
Argentina


Ushuaia es mucho más que la Ciudad del Fin del Mundo. «Ushu» es ese lugar donde un 31 de diciembre vas a pasar tu cena de Fin de Año con mucho frío, lluvia y un viento que te hace olvidar la estación del año que estás transitando; es ese rincón donde vas a codearte con extranjeros de todo el mundo que decidieron recorrer tierras patagónicas por tiempo indefinido; es la ciudad que te muestra que cada estación tiene su encanto, porque así como el invierno trae la nieve que te bloquea cualquier sendero que quieras caminar, las otras estaciones reflejan una combinación de colores que vas a querer desesperadamente fijar en tu mente aunque la memoria te juegue una mala pasada; es el sol pleno de solo una treintena de días al año, porque las nubes y la lluvia luchan sin descanso por instalarse en ese cielo que, de lo contrario, sería maravillosamente azul y límpido.
Ushuaia es ese amanecer simétrico que de tan perfecto no parece real.
Y finalmente, Ushuaia es, como bien lo dice su nombre, esa tierra del Fin del Mundo donde muchos enamorados dolidos por la partida de un gran amor van a refugiarse, a buscar consuelo… porque más de uno quiere convencerse de que refugiándose en los confines del universo van a sufrir menos, van a mitigar la pena de la ausencia.
Lejana, intensa, mágica… te va a atrapar de tal modo que querrás visitarla más de una vez…
India

De la India se podría decir un sinfín de cosas: tan grande que está considerada un subcontinente, tiene tantos idiomas que sus habitantes, aun compartiendo una nacionalidad, nunca van a poder comunicarse, las religiones son tan numerosas que hasta se ponen en duda las creencias, las clases sociales son más de las que conocemos tradicionalmente, y así una infinidad de factores que nos harán volver con muchos más interrogantes que respuestas. Decir además que es una tierra de contrastes es una definición que hemos leído en cuanto artículo surja de esta tierra tan fascinante como desgarradora.
Sin embargo, tener en cuenta a sus habitantes también ayudaría a vivenciar lo que este país representa: ¿la convivencia se logra por tolerancia o indiferencia? En este sentido, las miradas son reveladoras: destellan felicidad porque sus dioses han escuchado sus deseos; reflejan preocupación porque vivir es un esfuerzo cotidiano; se mantienen tranquilas porque están convencidos de que la próxima vida será mejor; muestran temor o rechazo si alguien «diferente» se acerca, irradian alegría porque alguien «diferente» los tiene en cuenta.
Caminar la India también puede ser una locura. Una vaca por demás de mansa, con guirnaldas de color naranja alrededor de su cuello, te va a acompañar a lo largo de tu caminata. No te olvides de que ella tiene prioridad si el camino es muy estrecho. Si doblás a la derecha, te vas a encontrar con un puesto precario de una bebida gaseosa de fama internacional; si doblás a la izquierda, tal vez tengas que pedirle al camello que está descansando que te permita pasar. O tal vez sea un elefante.
Y en el medio de esa vorágine de sensaciones tan ancestrales como modernas, estás vos, con una cantidad de emociones tan encontradas que llorar y reír hasta se vuelven acciones simultáneas.
Egipto

Las pirámides de Egipto son tan imponentes como silenciosas, y están desnudas ante los ojos de cientos y cientos de turistas que cada día les rinden homenaje admirándolas. Hasta el paso del tiempo las debe respetar: por alguna extraña razón que la mayoría de nosotros no logra comprender, son la única de las siete maravillas del mundo antiguo que aún sigue en pie.
Las pirámides eran monumentos funerarios, es decir, tumbas en las que se enterraba a los faraones para facilitar su viaje al cielo en forma de estrella y para permitir que su esencia perdurase para siempre en la forma de estas monumentales construcciones.
La función de la pirámide era entonces contener esa «esencia» del rey por toda la eternidad: el rey resucitaba, y ascendía al cielo para vivir por siempre entre los dioses, transfigurado en una estrella.
Han pasado miles de años desde la época faraónica, pero lo que no ha cambiado -para muchos- es la creencia en otras vidas después de la muerte. En el mundo antiguo, en el mundo moderno, los seres humanos buscamos en qué creer. Todo dependerá de en qué o en quién depositamos nuestra fe. Al fin y al cabo pareciera que, más allá de los calendarios, a las personas nos mueven los mismos interrogantes.